Arcaísmo o por qué Javier Marías viaja en avión

Fotografía máquina escribir antiguaEl 10 de julio de 2011, en el suplemento dominical en el que escribe, Javier Marías publicaba ‘Olympia Carrera de Luxe’, un alegato romántico en el que justificaba, en mi opinión con peregrinos argumentos, por qué todavía seguía escribiendo sus novelas a máquina.

Independientemente de que Marías, y añado que ya me gustaría a mí tener la décima parte de sus habilidades literarias, es totalmente libre, como cualquiera, faltaría más, de escribir utilizando los instrumentos que le apetezcan, creo que su actitud de rechazo hacia los ordenadores  proyecta y refleja una imagen negativa hacia la tecnología, que todavía es muy común en muchos docentes que conozco. Cito:

Pero, qué quieren, me gusta escribir sobre papel. Sacar luego la hoja y corregirla a mano, con tachaduras, flechas y cambios, y volverla a teclear, una y otra vez. Pierdo mucho tiempo, me dicen, pero yo no escribo para ganarlo ni ahorrármelo, sino para aprovecharlo y sentirlo pasar, o incluso para eso, para perderlo, y pensar mejor. Y cada vez que tecleo de nuevo la página la voy asumiendo, aprobando, le voy dando el visto bueno y me voy acostumbrando a ella. Porque a todo tiene uno que acostumbrarse, hasta a lo que sale de su imaginación.

La pregunta es: ¿por qué viaja en avión? O en coche, o tren o… ¿Por qué no a caballo o en bicicleta o caminando? Los argumentos de disfrute, de sentir pasar el tiempo, de “perderlo y pensar mejor” son extrapolables. Y si me apuran, o me apuráis, vamos a tratarnos con cercanía si me permiten, incluso en el peor de los casos casi la misma ridícula ineficiencia se puede llevar a cabo con un ordenador: escribo la página, la imprimo, corrijo a mano, dibujo flechas, etc. pero luego hago los cambios que necesito (incluso sin cortar o pegar) y no tengo que volver a escribir todo.

El mío quizás sea romanticismo 2.0, pero sigo sin entender: ¿por qué Javier Marías tiene blog, Web, Twitter…?

Y, yendo al grano, ¿por qué los profesores que reniegan de los ordenadores, como si se tratara de artefactos diabólicos e inservibles, son capaces de usar un teléfono móvil, un cajero automático o conducen un coche? Sinceramente, las excusas se acaban.

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