Elogio de la educación lenta

Hace algún tiempo que tenía ganas de escribir sobre Joan Domènech, autor de un interesantísimo libro titulado “Elogio de la educación lenta” publicado por Graó. Compré el libro porque leí en alguna parte -quizás en un periódico online o en alguno de los blogs que sigo, no lo recuerdo muy bien- una frase que copié en mi Evernote:

‘Cronos’ es el tiempo que duran las cosas, el que marca el reloj. ‘Kairós’ es el tiempo que necesitan las cosas para ser. Joan Domènech cree que los maestros, como los payeses, se deben a ‘Kairós’ para obtener frutos.

Creo que no es posible expresar mejor con menos palabra la industrialización de nuestra educación: todos los niños “aprenden” a ler con tal o cual edad, todos tiene que saber dividir por dos cifras en cuarto de primaria (algo que, como el resto de abnegados padres que tienen hijos en este curso, estoy sufriendo en primera persona), todos…

Dice Domènech -qué gran frase nuevamente- que “la prisa causa accidentes pedagógicos”, que al acelerar o forzar las cosas hay riesgo de perder cosas por el camino, y que estos problemas se pueden solventar con un poco de flexibilidad, poniendo como ejemplo la formación de los grupos escolares, en los que se agrupa a los niños nacidos en el mismo año, sin tener en cuenta que el desarrollo de los nacidos en enero será, en general, muy diferente al de los nacidos en diciembre del mismo año (prácticamente doce meses de diferencia en tan cortas edades supone un salto madurativo considerable).

Recientemente se presentó el último informe PISA y los resultados de España siguen, más o menos, donde estaban en la anterior oleada. Aunque es muy complejo intentar diagnosticar las causas y, por otra parte, PISA no es infalible ni concluyente, me pregunto si no nos iría mejor siguiendo los sabios consejos de Domènech.

¿Qué pinta todo esto en un blog sobre la tecnología en la educación? Mucho: si aprovecháramos las posiblidades que nos brinda la tecnología y consiguiéramos apuntalar una cierta flexibilidad administrativa y académica, creo que se podrían alcanzar metas ahora tan solo soñadas.

Comencemos con propuestas concretas: ¿qué tal unos deberes “a la carta” en lugar de mandar hacer lo mismo a todos los alumnos de la clase independientemente de cuáles sean sus puntos débiles a reforzar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *