Kindle en África

Fotografía niños usando Kindle en escuela africanaLeí en El País del 10 de junio el artículo “Kindles para niños africanos“, en el que se daba cuenta de un encomiable proyecto de la ONG Worldreader de hacer llegar material didáctico a los niños de los países del África subsahariana, puesto que los dispositivos van cargados previamente con todos los libros y lecturas necesarios. Sin entrar en detalles, aunque a mí personalmente la aventura me parece arriesgada y me apasiona a partes iguales, el post de hoy es motivado por la siguiente afirmación de Colin McElwee, una de las almas impulsoras de Worldreader (cito el artículo, supongo que fiel a lo expresado por él):

En su opinión, parte del éxito de la iniciativa reside en “el aspecto de libro” del propio aparato. Algo que “facilita que los profesores no se sientan desplazados en las aulas”, a diferencia de lo ocurrido con los sucesivos intentos de introducir un ordenador de bajo coste en países subdesarrollados. “Ante un ordenador, el profesor se siente desplazado, pero el libro lo identifican como una herramienta más de su trabajo, menos amenazante”.

Salvando las distancias y los contextos culturales y sociales, es una reflexión que nunca me había planteado (supongo que es porque no me siento amenazado en absoluto por las máquinas), aunque, en mi opinión, plantea puntos de vista interesantes sobre vías alternativas para profesores tecnófobos: comencemos por integrar en sus aulas lo “menos amenazador” y vayamos avanzando paulatinamente, mientras se van sintiendo cada vez más cómodos, con sistemas cada vez más complejos.

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