Adicción a las redes sociales

Me despierto a las 5 para cuidar mi huerto en Facebook antes de ir a trabajar.

Esta frase llegó a lo más profundo de mi cerebro y tuve que interrumpir mi lectura durante unos segundos. Después de unos días de reflexión, he de decir que el artículo en cuestión me ha hecho reflexionar sobre mi relación con las redes sociales, con el correo electrónico, con el iPhone, etc. De hecho, escribir “relación” para describir el uso del teléfono móvil ya me parece revelador de lo que nos está pasando a muchos.

Sin llegar a los extremos de la persona que relataba en primera persona su adicción a las redes sociales, creo que muchos nos estamos convirtiendo, en mayor o menor medida, en adictos y, en consecuencia, creo que el mayor problema lo tenemos en los jóvenes y adolescentes a quienes hay que educar en un uso responsable de la tecnología: desde hacerles conscientes de los peligros para que sean celosos de su privacidad, hasta lograr que dediquen un espacio de tiempo saludable, que les permita realizar otras actividades.  Nada más y nada menos que un reto apasionante. ¿Lo conseguiremos?

¿Por qué no despega Google+?

google_vs_facebook_vs_linkedinEn los últimos tiempo he leído en diversos medios que los datos de uso y aceptación de Google+ no están respondiendo a las expectativas: si bien hay muchos usuarios que dan el primer paso de darse de alta, son pocos los que luego utilizan esta red social en su día a día.

Desde mi punto de vista, Google+ es un producto tecnológicamente superior en muchos aspectos a sus hermanos mayores, como Facebook o Tuenti, por nombrar las dos más utilizadas en España. Creo que su integración con el ecosistema de correo, docs, etc. de Google la convierten en un valor en alza para la educación, algo que no se puede decir de otras redes sociales generalistas. Hablando en primera persona, nuestra primera experiencia educatica con G+, llevada a cabo con los estudiantes de la asignatura “Metodología práctica para la enseñanza en línea de lenguas extranjeras” del Máster en Tecnologías de la Información y Comunicación aplicadas a la Enseñanza y el Tratamiento de las Lenguas de la UNED, ha sido, en líneas generales, muy satisfactoria, aunque no podemos precisar más pues acabamos de terminar y las conclusiones son todavía muy preliminares.

Entonces, ¿por qué no arranca G+? En mi opinión la respuesta es muy simple: llegó tarde… Utilizo LinkedIn como red profesional y Facebook como red personal y, sinceramente, ¿para qué voy a intentar cambiar? ¿qué voy a dejarme por el camino y para obtener qué eventuales ventajas? Si Microsoft llegó tarde a Internet, Google ha llegado tarde a las redes sociales, y los variados intentos por ganar cuota de mercado, como como los fallidos Buzz o Wave y la ahora cuestionada Google+, así lo ponen de manifiesto.

Quizás Google intenta abarcar mucho y, claro, aprieta poco a pesar de su gran músculo. ¿Por qué no seguir centrándose en el núcleo del negocio? ¿Por qué no buscar sinergias en lugar de fagocitar o sacar alternativas o respuestas fantasma? Hasta ahora, al menos que yo sepa, y por seguir con las analogías, casi todo el mundo sigue usando Windows a pesar de los desastrosos experimentos de Microsoft en Internet.

Kindle en África

Fotografía niños usando Kindle en escuela africanaLeí en El País del 10 de junio el artículo “Kindles para niños africanos“, en el que se daba cuenta de un encomiable proyecto de la ONG Worldreader de hacer llegar material didáctico a los niños de los países del África subsahariana, puesto que los dispositivos van cargados previamente con todos los libros y lecturas necesarios. Sin entrar en detalles, aunque a mí personalmente la aventura me parece arriesgada y me apasiona a partes iguales, el post de hoy es motivado por la siguiente afirmación de Colin McElwee, una de las almas impulsoras de Worldreader (cito el artículo, supongo que fiel a lo expresado por él):

En su opinión, parte del éxito de la iniciativa reside en “el aspecto de libro” del propio aparato. Algo que “facilita que los profesores no se sientan desplazados en las aulas”, a diferencia de lo ocurrido con los sucesivos intentos de introducir un ordenador de bajo coste en países subdesarrollados. “Ante un ordenador, el profesor se siente desplazado, pero el libro lo identifican como una herramienta más de su trabajo, menos amenazante”.

Salvando las distancias y los contextos culturales y sociales, es una reflexión que nunca me había planteado (supongo que es porque no me siento amenazado en absoluto por las máquinas), aunque, en mi opinión, plantea puntos de vista interesantes sobre vías alternativas para profesores tecnófobos: comencemos por integrar en sus aulas lo “menos amenazador” y vayamos avanzando paulatinamente, mientras se van sintiendo cada vez más cómodos, con sistemas cada vez más complejos.

IV Congreso Pizarra Digital

El pasado viernes tuve el placer de asistir al IV Congreso Pizarra Digital que organiza José Dulac, a quien agradezco la invitación. Las sesiones resultaron interesantes porque muestran, en mi opinión, que se afianza el cambio de tendencia y percepción positiva sobre el uso de las TIC, en particular de la PDI, en la educación.

Fue un placer reencontrame, después de dos años, con Patricia Vallejo, ex-alumna del Curso de Especialista en Internet y pizarras digitales interactivas de la Cátedra de Elearning de la UCJC, y ver, con satisfacción y orgullo, cómo su proyecto de blog para aquel curso ha ido creciendo y consolidándose: la aprendiz se había convertido en maestra.

En el ámbito tecnológico, creo que no había muchas novedades significativas, aunque no pude asistir a la sesión del sábado y quizás esta afirmación es un poco osada. Tampoco vi muchos avances en los software de las pizarras, etc. Quizás cada vez más estables y con más prestaciones, pero sin saltos cualitativos importantes, creo yo.

Sí vi muchas buenas ideas y mucho cambio de metodología que comienza a explotar la PDI, con recursos imaginativos y fáciles de hacer, propuestas de cambios de dinámicas de aula, etc. Me gustaron las ideas de Clara Ponce Antolín, sobre educación musical para niños con TGD (enlace a fichero Smart Notebook), y también el método interactivo de flauta “Siringa”.

En resumen, congreso intenso e interesante, en el que, además, fue un placer poder escuchar a Domingo Gallego o Pere Marquès.

Arcaísmo o por qué Javier Marías viaja en avión

Fotografía máquina escribir antiguaEl 10 de julio de 2011, en el suplemento dominical en el que escribe, Javier Marías publicaba ‘Olympia Carrera de Luxe’, un alegato romántico en el que justificaba, en mi opinión con peregrinos argumentos, por qué todavía seguía escribiendo sus novelas a máquina.

Independientemente de que Marías, y añado que ya me gustaría a mí tener la décima parte de sus habilidades literarias, es totalmente libre, como cualquiera, faltaría más, de escribir utilizando los instrumentos que le apetezcan, creo que su actitud de rechazo hacia los ordenadores  proyecta y refleja una imagen negativa hacia la tecnología, que todavía es muy común en muchos docentes que conozco. Cito:

Pero, qué quieren, me gusta escribir sobre papel. Sacar luego la hoja y corregirla a mano, con tachaduras, flechas y cambios, y volverla a teclear, una y otra vez. Pierdo mucho tiempo, me dicen, pero yo no escribo para ganarlo ni ahorrármelo, sino para aprovecharlo y sentirlo pasar, o incluso para eso, para perderlo, y pensar mejor. Y cada vez que tecleo de nuevo la página la voy asumiendo, aprobando, le voy dando el visto bueno y me voy acostumbrando a ella. Porque a todo tiene uno que acostumbrarse, hasta a lo que sale de su imaginación.

La pregunta es: ¿por qué viaja en avión? O en coche, o tren o… ¿Por qué no a caballo o en bicicleta o caminando? Los argumentos de disfrute, de sentir pasar el tiempo, de “perderlo y pensar mejor” son extrapolables. Y si me apuran, o me apuráis, vamos a tratarnos con cercanía si me permiten, incluso en el peor de los casos casi la misma ridícula ineficiencia se puede llevar a cabo con un ordenador: escribo la página, la imprimo, corrijo a mano, dibujo flechas, etc. pero luego hago los cambios que necesito (incluso sin cortar o pegar) y no tengo que volver a escribir todo.

El mío quizás sea romanticismo 2.0, pero sigo sin entender: ¿por qué Javier Marías tiene blog, Web, Twitter…?

Y, yendo al grano, ¿por qué los profesores que reniegan de los ordenadores, como si se tratara de artefactos diabólicos e inservibles, son capaces de usar un teléfono móvil, un cajero automático o conducen un coche? Sinceramente, las excusas se acaban.