A vuelta con los libros de texto

Libro como collage de contenidos gratuitos online

Me haco eco una tendencia en expansión en EE.UU. que supongo que pronto llegará a España (si es que no ha llegado ya, y yo no me he enterado). Se trata de los libros de texto gratuitos o de muy bajo coste, confeccionados a partir de textos de libre acceso de Wikipedia y otras fuentes, y que siguen fielmente la estructura de los manuales universitarios clásicos en cada disciplina.

¿Ciencia-ficción? Querido lector, vaya a Boundless y véalo usted mismo. Los libros así construídos son «equivalentes» (no se me ocurre un calificativo mejor) a los originales pues tratan los mismos temas y basándose en información rigurosa y contrastada recopilada de fuentes gratuitas de Internet por expertos en la materia (curadores), y permiten un ahorro sobre el libro de texto tradicional cercano al 90% en la mayoría de los casos.

Ni que decir tiene, naturalmente, que las editoriales tradicionales han puesto el grito en el cielo y las correspondientes demandas en la tierra. Más información en MIT Technology Review y en la propia página «Cómo funciona» de Boundless.

 

Elogio de la educación lenta

Hace algún tiempo que tenía ganas de escribir sobre Joan Domènech, autor de un interesantísimo libro titulado «Elogio de la educación lenta» publicado por Graó. Compré el libro porque leí en alguna parte -quizás en un periódico online o en alguno de los blogs que sigo, no lo recuerdo muy bien- una frase que copié en mi Evernote:

‘Cronos’ es el tiempo que duran las cosas, el que marca el reloj. ‘Kairós’ es el tiempo que necesitan las cosas para ser. Joan Domènech cree que los maestros, como los payeses, se deben a ‘Kairós’ para obtener frutos.

Creo que no es posible expresar mejor con menos palabra la industrialización de nuestra educación: todos los niños «aprenden» a ler con tal o cual edad, todos tiene que saber dividir por dos cifras en cuarto de primaria (algo que, como el resto de abnegados padres que tienen hijos en este curso, estoy sufriendo en primera persona), todos…

Dice Domènech -qué gran frase nuevamente- que «la prisa causa accidentes pedagógicos», que al acelerar o forzar las cosas hay riesgo de perder cosas por el camino, y que estos problemas se pueden solventar con un poco de flexibilidad, poniendo como ejemplo la formación de los grupos escolares, en los que se agrupa a los niños nacidos en el mismo año, sin tener en cuenta que el desarrollo de los nacidos en enero será, en general, muy diferente al de los nacidos en diciembre del mismo año (prácticamente doce meses de diferencia en tan cortas edades supone un salto madurativo considerable).

Recientemente se presentó el último informe PISA y los resultados de España siguen, más o menos, donde estaban en la anterior oleada. Aunque es muy complejo intentar diagnosticar las causas y, por otra parte, PISA no es infalible ni concluyente, me pregunto si no nos iría mejor siguiendo los sabios consejos de Domènech.

¿Qué pinta todo esto en un blog sobre la tecnología en la educación? Mucho: si aprovecháramos las posiblidades que nos brinda la tecnología y consiguiéramos apuntalar una cierta flexibilidad administrativa y académica, creo que se podrían alcanzar metas ahora tan solo soñadas.

Comencemos con propuestas concretas: ¿qué tal unos deberes «a la carta» en lugar de mandar hacer lo mismo a todos los alumnos de la clase independientemente de cuáles sean sus puntos débiles a reforzar?

Libros o apuntes

Leía, hace no mucho tiempo, en El Mundo creo recordar, que varios centros de Madrid habían eliminado los libros de texto para volver a los clásicos apuntes. Lamentablemente, creo yo, lo que habían hecho los profesores era volver a los apuntes escritos a mano, con el objetivo de potenciar la ortografía y la caligrafía.

Todos los que hemos pasado por un aula sabemos que si alguna actividad va en contra de ambas disciplinas es, precisamente, tomar apuntes: se toman notas a toda prisa, intentando prestar más atención al contenido que a los aspectos formales pues, a fin de cuentas, son documentos de uso personal o en el mejor de los casos se dejan consultar o copiar a los amigos.

Mi pregunta es ¿por qué se ve incompatible tomar apuntes con el uso de nuevas tecnologías? Creo que algunas aplicaciones para tabletas son particularmente apropiadas para esta tarea, pues permiten escritura o dibujo a mano, texto mecanografiado, texto procedente de otras fuentes, incorporación de imágenes u otros elementos multimedia de la red, etc. Y en todas ellas se puede corregir la ortografía de manera sencilla y los virtuosos podrán mostrar sus dotes caligráficas.

Me parece, en suma, nadar contracorriente e intentar poner puertas al campo. ¿Por qué se piensa siempre que la innovación tecnológica está en contra de las disciplinas digamos «clásicas»? A mí me parecen perfectamente compatibles.

Adicción a las redes sociales

Me despierto a las 5 para cuidar mi huerto en Facebook antes de ir a trabajar.

Esta frase llegó a lo más profundo de mi cerebro y tuve que interrumpir mi lectura durante unos segundos. Después de unos días de reflexión, he de decir que el artículo en cuestión me ha hecho reflexionar sobre mi relación con las redes sociales, con el correo electrónico, con el iPhone, etc. De hecho, escribir «relación» para describir el uso del teléfono móvil ya me parece revelador de lo que nos está pasando a muchos.

Sin llegar a los extremos de la persona que relataba en primera persona su adicción a las redes sociales, creo que muchos nos estamos convirtiendo, en mayor o menor medida, en adictos y, en consecuencia, creo que el mayor problema lo tenemos en los jóvenes y adolescentes a quienes hay que educar en un uso responsable de la tecnología: desde hacerles conscientes de los peligros para que sean celosos de su privacidad, hasta lograr que dediquen un espacio de tiempo saludable, que les permita realizar otras actividades.  Nada más y nada menos que un reto apasionante. ¿Lo conseguiremos?

¿Por qué no despega Google+?

google_vs_facebook_vs_linkedinEn los últimos tiempo he leído en diversos medios que los datos de uso y aceptación de Google+ no están respondiendo a las expectativas: si bien hay muchos usuarios que dan el primer paso de darse de alta, son pocos los que luego utilizan esta red social en su día a día.

Desde mi punto de vista, Google+ es un producto tecnológicamente superior en muchos aspectos a sus hermanos mayores, como Facebook o Tuenti, por nombrar las dos más utilizadas en España. Creo que su integración con el ecosistema de correo, docs, etc. de Google la convierten en un valor en alza para la educación, algo que no se puede decir de otras redes sociales generalistas. Hablando en primera persona, nuestra primera experiencia educatica con G+, llevada a cabo con los estudiantes de la asignatura «Metodología práctica para la enseñanza en línea de lenguas extranjeras» del Máster en Tecnologías de la Información y Comunicación aplicadas a la Enseñanza y el Tratamiento de las Lenguas de la UNED, ha sido, en líneas generales, muy satisfactoria, aunque no podemos precisar más pues acabamos de terminar y las conclusiones son todavía muy preliminares.

Entonces, ¿por qué no arranca G+? En mi opinión la respuesta es muy simple: llegó tarde… Utilizo LinkedIn como red profesional y Facebook como red personal y, sinceramente, ¿para qué voy a intentar cambiar? ¿qué voy a dejarme por el camino y para obtener qué eventuales ventajas? Si Microsoft llegó tarde a Internet, Google ha llegado tarde a las redes sociales, y los variados intentos por ganar cuota de mercado, como como los fallidos Buzz o Wave y la ahora cuestionada Google+, así lo ponen de manifiesto.

Quizás Google intenta abarcar mucho y, claro, aprieta poco a pesar de su gran músculo. ¿Por qué no seguir centrándose en el núcleo del negocio? ¿Por qué no buscar sinergias en lugar de fagocitar o sacar alternativas o respuestas fantasma? Hasta ahora, al menos que yo sepa, y por seguir con las analogías, casi todo el mundo sigue usando Windows a pesar de los desastrosos experimentos de Microsoft en Internet.