Por qué no tengo Twitter

Twitter nunca me ha parecido muy útil. Intuí rápidamente las posibilidades de los blogs, de las wikis, de las redes sociales y de otros inventos 2.0, pero siempre me sentí algo perdido con Twitter y no acababa de ver la utilidad de múltiples mensajes de escaso valor que eran retuiteados hasta la saciedad por los que, quizás, no tenían nada mejor que decir.

Hicimos algunos voluntariosos experimientos con esta (supuesta) red social y los resultados no fueron malos: alumnos motivados que mejoraron su expresión escrita. Después de un análisis más reposado, creo que fue más por la novedad y por el caso que les hicimos en una universidad tan tecnológica pero tan masificada que no permite muchas alegrías en forma de innovación docente de este tipo: en la UNED llevamos con MOCC -cambio open por closed– muchos años, pues no pocos equipos docentes han de gestionar más de 5.000 estudiantes.

Pero, incluso de después de ver unos resultados que podían ser considerados alentadores, perdí la fe… en Twitter, se entiende. Me resultaba imposible seguir un congreso a través de un hashtag, me importaban un bledo la inmensa mayoría de los tuits y recibía la misma presunta novedad decenas de veces, sin un mínimo análisis, opinión o crítica añadidos.  También creo que falta cultura de uso: sigues y te siguen personas a las que te une el interés por algún tema, de forma que el “notición” que alguien lanzaba, ése que no podías perderte, acababa por llegarte treinta veces por el retuiteo obsesivo-compulsivo y, lo peor de todo, cuando rascabas un poquito resultaba que en el 99% de las ocasiones aportaba poco o nada.

Creo que empezamos a ver que la burbuja tuitera se desinfla, resulta que el pájaro azul era un angry bird arrojadizo… Acaba de presentar los resultados del último trimestre de 2013 y los resultados no pueden menos halagüeños: pérdidas de más de 500 millores de dólares, lo que ha provocado que, en pocas horas, el valor de sus acciones haya bajado un 18%, y, lo que es peor en mi opinión, pierde tiempo de audiencia y apenas gana público. Según sus propios datos, ha habido 241 millones de usuarios mensuales, lo que en la curiosa manera de medir la actividad de esta compañía, supone que se han conectado al menos una vez al mes… Me gustaría saber cuántas personas que se han conectado una vez a la semana -que menos que echar un vistazo semanal- o cuántos han publicado algo.

Y no digo yo que Twitter no tenga su gracia, pero de resultar curioso a hacer dinero hay un abismo, de la misma manera que no acabo de ver todas las virtudes educativas que algunos pregonan.

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